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Visiones que tuvieron los Santos sobre el Purgatorio

Bachillerato, Pre-Grado y Post-Grado. A Ronnie lo exasperaba la estupidez de muchos periodistas y oyentes.

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Su cara se transparentaba. Eso es lo que era verdaderamente. Y, mientras maniobraba, te hablaba de tu futuro. Era su noche de bodas. Y un poco menos morena; pero esto ni se nota en lo oscuro. Todo lo que hizo fue entreverar sus piernas entre mis piernas. Ver subir y bajar el horizonte con el viento que mueve las espigas, el rizar de la tarde con una lluvia de triples rizos. Un pueblo que huele a miel derramada Los gatos se despertaban con el olor de la lumbre.

Y aunque estaba acostumbrada a pasar lo peor, sus ojos humildes se endurecieron. No sentir otro sabor sino el del azahar de los naranjos en la tibieza del tiempo.

Que le preparen sus maletas. No pienso inquirir por ella, si es eso lo que te preocupa. Pero ya va siendo hora de que te vayas. Cuesta trabajo atender las dos cosas: Es necesario que te resignes. Ella me sigue queriendo —me dijo—. Lo que sucede es que yo no pude dar con ella. Tal vez te pusiste a hacer locuras y eso ya es otra cosa.

Hice que el Colorado lo brincara para no ir a dar ese rodeo tan largo que hay que hacer ahora para encontrar el camino. Ahora vete y descansa en paz, Miguel. Antes de que amaneciera un mozo de la Media Luna vino a decir: De ser antes, tal vez se hubiera salvado. Como que se siente despedazado y carcomido por dentro.

En el hidrante las gotas caen una tras otra. Oye rumores; pies que raspan el suelo, que caminan, que van y vienen. Las gotas siguen cayendo sin cesar. Reconoce el sonido de la voz. La voz sacude los hombros. Hace enderezar el cuerpo.

Se oyen pasos que se arrastran. Afuera, en el patio, los pasos, como de gente que ronda. Otra vez el llanto suave pero agudo, y la pena haciendo retorcer su cuerpo. Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar. No le vi la cara. Los dos guardaron silencio por un rato. Un ruego contra miles de ruegos. No quiso maltratar el alma medio quebrada de aquella muchacha. Platicaban, como se platica en todas partes, antes de ir a dormir. Hasta se me agrandaron los juanetes.

Lo han visto tocando la ventana de fulanita. De chaparreras y todo. Ya me lo imagino si lo supiera: Ese viejo no se anda con cosas. Y se disolvieron como sombras. Las luces en Comala se apagaron. El temor de ofender a quienes me sostienen. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo interceda por ellos para con Dios.

Les dio todo lo que tuvo. Hasta les dio un hijo, a todos. Y se los puso enfrente para que alguien lo reconociera como suyo; pero nadie lo quiso hacer.

Abusaron de su hospitalidad por esa bondad suya de no querer ofenderlos ni de malquistarse con ninguno. Usted nos ha dicho algo acerca del dolor que ya no recuerdo. Ella se fue por ese dolor.

Y eso cuesta dinero. Eso usted lo sabe, padre. Ya estaba alta la noche. No, no era posible calcular la hondura del silencio que produjo aquel grito. Como si la tierra se hubiera vaciado de su aire. Quiero invitarte a dormir a mi casa. Por eso he tardado en venir. Te conozco desde que abriste los ojos. Como que estaban asesinando a alguien. En este cuarto ahorcaron a Toribio Aldrete hace mucho tiempo. Y eso usted lo sabe.

Estaban en la fonda de Eduviges. Y a lo que vengo. Estaban en el corral. Y ya iba a decir: Eso se paga caro. Empezaremos por las Preciados. Y a las que les hemos pagado menos.

Tengo entendido que una de ellas, Matilde, se fue a vivir a la ciudad. Y es a ella a la que le tenemos que pagar. Y que si lo tiene a bien. No te preocupen los lienzos. La tierra no tiene divisiones. Arregla por de pronto lo de la Lola. De cierto, Sedano, la quiero. Te reduzco tu tarea de administrador. Un flojo de marca.

La querida Media Luna Si hasta le relumbraron los ojos y se le descompuso la cara. Abundan tantas muchachas bonitas en Comala. Ni siquiera me lo imaginaba. No tengo nada preparado. Necesito encargar los ajuares. Hoy estamos a uno. Si, apenas para el ocho. Si es por los ajuares, nosotros se los proporcionamos. La difunta madre de don Pedro espera que usted vista sus ropas. En la familia existe esa costumbre. Cosas de mujeres, sabe usted.

Me hace usted que se me vayan los colores. El matrimonio no es asunto de si haya o no luna. Es cosa de quererse. Que baje esta misma noche. El padre cura quiere sesenta pesos por pasar por alto lo de las amonestaciones.

Dice que usted nunca va a misa. Le dije que no se preocupara. Estaba tan contenta que no quise estropearle su entusiasmo. Y le dices que recorra el lienzo. Ha invadido tierras de la Media Luna. Que estuvo mal calculado. Derrumba los lienzos si es preciso. La ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros. Que conmigo hay que hacer nuevos tratos. Dijo mirando hacia el dintel de la puerta: Tal parece que estuvieran encerrados en el hueco de las paredes o debajo de las piedras.

Cuando caminas, sientes que te van pisando los pasos. Y voces ya desgastadas por el uso. Dormimos como benditos lo poco que pudimos dormir. Puse la radio y de nuevo la dichosa cancioncita. Al final del segundo mes fue cuando empezaron a ir las cosas mal, no entre Alex y yo, no, en general. Beso mi mejilla mientras miraba a su madre desafiante. Vamos a ir a una comisaria a denunciar a esta puta. Ella es muy mayor para ti…no es tu tipo, te va a hacer un desgraciado.

Con mis anteriores parejas eso era de todo punto imposible y esos detalles eran motivo de bronca. La de veces que preparando la comida me ha follado salvajemente en la encimera de la cocina, haciendo que alcanzase unos orgasmos espectaculares.

Me iban a follar dos yogurines y me iban a destrozar. Mi boca y mis manos tampoco estaban quietas, mientras con una mano acariciaba sus huevos, con la otra le pajeaba mientras mi boca intentaba abarcar la mayor parte de su polla sin conseguirlo.

Me dijo Alex emocionado. Lo necesitaba estaba agotada, muy satisfecha, pero al borde del desmayo. Dejadme que os describa a Natalia porque es un primor. Sus piernas acordes con su estatura, pero preciosas, llenas torneadas y dotadas de hermosura. Dijo Alex con tranquilidad. El grito que pegamos Natalia y yo se tuvo que escuchar en todo el edificio. Me alegro de verte Natalia, por cierto, sabes deliciosa.


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