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EL QUINTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS ES: NO MATARÁS

El es todopoderoso, clemente, infinitamente inclinado a hacer el bien.

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Sigue actuando por medio de los obispos cf LG Clemente Romano Cor, 42,4; 44,3. AAs 69 [] Al sacramento se es llamado por Dios cf Hb 5,4. En Oriente como en Occidente, quien recibe el sacramento del Orden no puede contraer matrimonio. DS ; LG En cuanto al ministro orgulloso, hay que colocarlo con el diablo. Sin embargo, el don de Crist o no por ello es profanado: En efecto, la virtud espiritual del sacramento es semejante a la luz: El obispo, imponiendo la mano, dice: Gregorio Nazianceno, siendo joven sacerdote, exclama: Y el santo Cura de Ars dice: Por el bautismo, todos los fieles participan del sacerdocio de Cristo.

El mismo Dios es el autor del matrimonio" GS 48,1. Estas diversidades no deben hacer olvidar sus rasgos comunes y permanente. Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios Gn 1,2 , que es Amor cf 1 Jn 4,8. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador cf Gn 1, El matrimonio bajo la esclavitud del pecado. Esta gracia del Matrimonio cristiano es un fruto de la Cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana. Ya el Bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es un misterio nupcial.

El Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia. La virginidad por el Reino de Dios. Quien pueda entender, que entienda Mt 19, Si el consentimiento falta, no hay matrimonio. DS ; CIC, can. Matrimonios mixtos y disparidad de culto.

Pero las dificultades de los matrimonios mixtos no deben tampoco ser subestimadas. En caso de disparidad de culto se requiere una dispensa expresa del impedimento para la validez del matrimonio cf CIC, can. La gracia del sacramento del matrimonio. Unidad e indisolubilidad del matrimonio. La fidelidad del amor conyugal. Por el sacramento del matrimonio los esposos son capacitados para representar y testimoniar esta fidelidad. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": La apertura a la fecundidad.

El mismo Dios, que dijo: Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos cf. En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida cf FC Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio. La Iglesia no es otra cosa que la "familia de Dios".

Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente. Muchas de ellas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. GS 48,1; CIC, can. Pueden vivir su vida cristiana sobre todo educando a sus hijos en la fe. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida" SC 60; CIC can ; CO can Diversas formas de sacramentales.

En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" Ef 1,3. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. Por tanto, es importante, asegurarse , antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de un presencia del Maligno y no de una enfermedad cf. En efecto, una vez muertos no estamos en absoluto separados unos de otros, pues todos recorremos el mismo camino y nos volveremos a encontrar en un mismo lugar.

La vida en Cristo. Puesto que ahora participas de la naturaleza divina, no degeneres volviendo a la bajeza de tu vida pasada. Lo que confiesa la fe, los sacramentos lo comunican: Reconociendo en la fe su nueva dignidad, los cristianos son llamados a llevar en adelante una "vida digna del Evangelio de Cristo" Flp 1, Mi vida es Cristo Flp 1, En Cristo, "imagen del Dios invisible" Col 1,15; cf 2 Co 4,4 , el hombre ha sido creado "a imagen y semejanza" del Creador.

En Cristo, redentor u salvador, la imagen divina alterada en el hombre por el primer pecado ha sido restaurada en su belleza original y ennoblecida con la gracia de Dios cf GS 22,2. El ejercicio de la vida moral proclama la dignidad de la persona humana.

Conserva el deseo del bien, pero su naturaleza lleva la herida del pecado original. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien.

La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo. Esta ley resuena en su conciencia. La vida moral, desarrollada y madurada en la gracia, culmina en la gloria del cielo. Este deseo es de origen divino: Dios nos llama a su propia bienaventuranza. La bienaventuranza nos hace participar de la naturaleza divina 2 P 1,4 y de la Vida eterna cf Jn 17,3. Con ella, el hombre entra en la gloria de Cristo cf Rom 8,18 y en el gozo de la vida trinitaria.

Es fruto del don gratuito de Dios. Caracteriza a los actos propiamente humanos. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien, y la ascesis acrecientan el dominio de la voluntad sobre los propios actos. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable.

El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa cf DH 2.

La libertad del hombre es finita y falible. El ejercicio de la libertad no implica el derecho a decir y hacer todo. Desde ahora nos gloriamos de la "libertad de los hijos de Dios" Rom 8, Hace al ser humano responsable de los actos de que es autor voluntario. Es propio del hombre actuar deliberadamente.

Pero el ejercicio de la libertad no implica el supuesto derecho de decir ni de hacer todo. Los actos humanos, es decir, libremente elegidos tras un juicio de conciencia, son calificables moralmente.

Son buenos o malos. Es la materia de un acto humano. Las reglas objetivas de la moralidad enuncian el orden racional del bien y del mal, atestiguado por la conciencia.

El fin no justifica los medios. Contribuyen a agravar o a disminuir la bondad o la malicia moral de los actos humanos por ejemplo, la cantidad de dinero robado.

El amor causa el deseo del bien ausente y la esperanza de obtenerlo. La voluntad recta ordena al bien y a la bienaventuranza los movimientos sensibles que asume; la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba.

Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes, o pervertidos en los vicios. Por medio de sus emociones, el hombre intuye lo bueno y lo malo. El hombre prudente, cuando escucha la conciencia moral, oye a Dios que habla.

Mediante el dictamen de su conciencia el hombre percibe y reconoce las prescripciones de la ley divina: La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo Newman, carta al duque de Norfolk 5. Se llama prudente al hombre que elige conforme a este dictamen o juicio. Una conciencia bien formada es recta y veraz.

Pero debe buscar siempre lo que es justo y bueno y discernir la voluntad de Dios expresada en la ley divina. Lc 6,31; Tb 4, En estos casos, la persona es culpable del mal que comete. Por tanto, es preciso trabajar por corregir la conciencia moral de sus errores. Cada uno debe poner los medios para formar su conciencia. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige en acciones concretas. El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios S.

Gregorio de Nisa, beat. Proporcionan facilidad, dominio y gozo para llevar una vida moralmente buena. El hombre virtuoso es el que practica libremente el bien. Las virtudes morales son adquiridas mediante las fuerzas humanas. Disponen todas las potencias del ser humano para comulgar en el amor divino. Estas son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. Bajo otros nombres, estas virtudes son alabadas en numerosos pasajes de la Escritura.

Es llamada "auriga virtutum": Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.

La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. Yo he vencido al mundo" Jn 16, Las virtudes y la gracia. El hombre virtuoso es feliz al practicarlas. Las virtudes teologales se refieren directamente a Dios. Tienen a Dios uno y trino como origen, motivo y objeto.

Son infundidas por Dios en el alma de los fieles para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y merecer la vida eterna. Hay tres virtudes teologales: Por la fe "el hombre se entrega entera y libremente a Dios" DV 5. Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. La esperanza es "el ancla del alma", segura y firme, "que penetra Nos procura el gozo en la prueba misma: En toda circunstancia, cada uno debe esperar, con la gracia de Dios, "perseverar hasta el fin" cf Mt 10,22; cf Cc de Trento: DS y obtener el gozo del cielo, como eterna recompensa de Dios por las obras buenas realizadas con la gracia de Cristo.

En la esperanza, la Iglesia implora que "todos los hombres se salven" 1 Tm 2,4. Espera estar en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo: Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo. Amando a los suyos "hasta el fin" Jn 13,1 , manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Todo lo soporta 1 Co 13, Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma La caridad es superior a todas las virtudes.

Es la primera de las virtudes teologales: Pero la mayor de todas ellas es la caridad" 1 Co 13, La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. Pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David cf Is 11, Pueden agruparse en torno a cuatro virtudes cardinales: La gracia divina las purifica y las eleva. Informan y vivifican todas las virtudes morales. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como "una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna" S.

La Escritura contiene varias listas. Esto es lo que hace impuro al hombre" Mt 15, La experiencia de los hombres la corroboran. La gravedad de los pecados es mayor o menor: El pecado venial deliberado, que permanece sin arrepentimiento, nos dispone poco a poco a cometer el pecado mortal.

No obstante, el pecado venial no rompe la Alianza con Dios. Es humanamente reparable con la gracia de Dios. El hombre, mientras permanece en la carne, no puede evitar todo pecado, al menos los pecados leves. Pero estos pecados, que llamamos leves, no los consideres poca cosa: Juan Casiano y a S. Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios.

Entre ellos soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula, pereza. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos: Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la Bondad divina. Es una ofensa a Dios. Se alza contra Dios en una desobediencia contraria a la obediencia de Cristo. Lesiona la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana.

Sus especies y su gravedad se miden principalmente por su objeto. Este destruye en nosotros la caridad sin la cual la bienaventuranza eterna es imposible. Sin arrepentimiento, tal pecado conduce a la muerte eterna. Existe cierta semejanza entre la unidad de las personas divinas y la fraternidad que los hombres deben instaurar entre ellos, en la verdad y el amor cf GS 24,3.

Asamblea a la vez visible y espiritual, una sociedad perdura en el tiempo: Mediante ella, cada hombre es constituido "heredero", recibe "talentos" que enriquecen su identidad y a los que debe hacer fructificar cf Lc 19, Desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad. Ayuda a garantizar sus derechos cf GS 25,2; CA La doctrina de la Iglesia ha elaborado el principio llamado de subsidiaridad. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social.

Estos deben comportarse como ministros de la providencia divina. Intenta armonizar las relaciones entre individuos y sociedad. Tiende a instaurar un verdadero orden internacional. La caridad representa el mayor mandamiento social. Respeta al otro y sus derechos. La caridad empuja a reformas justas. Esta tiene su fundamento en la naturaleza humana. Es necesaria para la unidad de la sociedad. Si los dirigentes proclamasen leyes injustas o tomasen medidas contrarias al orden moral, estas disposiciones no pueden obligar en conciencia.

Comporta tres elementos esenciales: El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. Se extienden poco a poco a la tierra entera. Este orden tiene por base la verdad, se edifica en la justicia, es vivificado por el amor.

Este deber es inherente a la dignidad de la persona humana. Es preciso ocuparse del desarrollo de instituciones que mejoran las condiciones de la vida humana cf GS 30,1. Cada uno debe preocuparse por suscitar y sostener instituciones que mejoren las condiciones de la vida humana.

Y en carta a Rufino: Pero volvamos a nuestro asunto. Y antes que nada recomienda incansablemente a todos la lectura cotidiana de la palabra divina: Y en su comentario a la carta a los Efesios: Imite los ejemplos de paciencia y de virtud de Job. Y de la misma manera exhorta a la virgen Eustoquio: Pregunta a los sacerdotes la ley. Forma parte del excelente oficio del sacerdote responder sobre la ley cuando se le pregunte. Leemos en el Deuteronomio: De la Escritura han de salir, en segundo lugar, cuando sea necesario, los argumentos para ilustrar, confirmar y defender los dogmas de nuestra fe.

El mundo entero te admira. Hablando de la caridad, dice hermosamente a San Paulino:

LA NECESIDAD DE LA PREDICACION EXPOSITIVA

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